23 Feb

Cibercrimen – La internet que no vemos

Existe un paralelismo entre el mundo digital y el mundo físico. En toda construcción humana hay un cierto reflejo de la sociedad en que vivimos y en Internet no es distinto. En este artículo vamos a hablar de los bajos fondos, de lo que en el mundo real serían esos barrios que raramente visitamos y en los que, si por casualidad nos perdemos, empezamos a notar miradas inquietantes y amenazadoras. Miradas que nos empujan a apretar el paso, casi sin querer, para salir de allí cuanto antes.
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En primer lugar conviene que sepáis que la Internet a la que tenemos acceso la mayoría de las personas es sólo una parte del Ciberespacio, hay otra parte a la cual no se puede acceder por medio de los Navegadores normales y cuyos contenidos no se pueden encontrar preguntándole a Google o a Bing. A esta Internet oculta se la conoce por distintos nombres: “Deep Web, Invisible Web, Dark Web o Hidden Web” y se suele hacer sobre ella la típica comparación con un iceberg, es decir, solo vemos una parte de lo que realmente hay. Se estima que la Internet Profunda es 500 veces más grande que la Superficial. En torno a todos estos contenidos innacesibles para los buscadores tradicionales han surgido incluso negocios como buscadores de pago como BrightPlanet. El hecho de que haya paginas que no se puedan encontrar por los medios tradicionales no es en si mismo delictivo, pero pronto las autoridades se percataron de que muchas de estas páginas estaban encriptadas, es decir cuando se accedía a ellas aparecía un galimatías de números, letras y caracterés especiales que hizo sospechar que ocultaban información. Y así es: mientras la Internet Superficial es accesible mediante los navegadores habituales, al resto solo se puede acceder mediante programas específicos que permiten mantener el anonimato del internauta y que descifran las páginas.

Las capacidades de esta red para compartir información de manera segura, lejos de el alcance de espías y de manera completamente anónima hizo que mucha gente viera en ellas la vuelta a la Internet original y sin censura que conocimos en los años 80 y 90 pero enseguida llamó también la atención de personas sin escrúpulos que vieron en ella un medio de hacer negocios ilegales o utilizarlas para fines delictivos. Usando estos programas, que son la puerta de entrada a los bajos fondos de Internet se puede acceder a unas cloacas donde hay todo tipo de recursos de carácter ilegal cuya mera enumeración pone sin duda los pelos de punta:
  • Terrorismo
  • Mercados de drogas
  • Hacking y piratería
  • Material pedófilo y pornografía infantil
  • Venta de armas
  • Venta de información privilegiada
  • Vídeos violentos
  • Contratación de asesinos y sicarios
  • Tráfico de órganos y personas
Como si de una película de cine negro (o mejor de terror) se tratara, al navegar por esta Red uno se va a encontrar a siniestros personajes digitales de todo pelo y catadura pero que al final son personas de carne y hueso utilizando este soporte para realizar negocios ilícitos. La tecnología utilizada por la “Deep Web” no es perniciosa en si misma pero, una vez más, el lado oscuro de la sociedad es capaz de usarla para sus propios fines.
Al final todo se compra y se vende por dinero, seguramente os preguntaréis como se pagan estos servicios. Bueno, se puede utilizar el método tradicional del intercambio de maletines en algún garaje pero ya que estamos en la “Dark Web” que mejor utilizar una moneda digital como el “Bitcoin”, la llamada “moneda digital”, para pagar en estos mercados negros. La dificultad de trazar las transacciones que se realizan con esta moneda la han convertido en el método favorito de pago en estos barrios. Todo ello para desgracia de sus creadores que tenían en mente un uso mucho social y democrático del invento.

bitcoin

Bueno a los malos ya los conocemos, pero en las películas también aparecen los policías infiltrados de la NSA, el CNI, el FBI, un tipo de personajes por lo general bastante quemados de tanto vivir entre basura, pero que al final suelen salir triunfantes aunque malheridos de sus aventuras. Pues, ¿cómo no? en este mundo también pulula la versión digital de ellos, de hecho hace unos pocos días  se produjo un hito en la lucha contra el Cibercrimen con la denominada “Operación Onymus”. Es la primera ocasión en la que una operación de estas características se desarrolla a nivel Mundial, los resultados han sido modestos, si tenemos en cuenta la cantidad de personas detenidas, pero es un inicio prometedor que tendrá sin duda una continuación en los próximos meses. Por cierto España ha participado en la operación con algún resultado digno de mención. Creo que los malos tienen razones más que sobradas para estar preocupados y sin duda han perdido la falsa sensación de impunidad que debían tener.

 

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